http://kbcitaydinky.com/COM/PREMIOS/Pimpi_mov.gifClub Ecovida -  NIVEL   OCHO http://kbcitaydinky.com/COM/PREMIOS/Estrellita_mov.gif

 

Como en una historia llena de encanto y de emoción, del mismo auto se bajó el chofer y se hizo en la parte de adelante del carro y luego se bajó  discreta y elegantemente una mujer, al verla sin gafas y sin la pañoleta; quedé pasmado, atónito y sin palabras, pues ahora tenía nuevamente al frente de mí, a la bella dama; ella me sonrió amable y dulcemente, se me acercó y haciéndome entrega de una bolsa, tula o morral de color verde, confeccionada con una tela de apariencia delicada pero de tejido muy fuerte, curiosamente muy parecida a la bolsa de tela del hombre que había sepultado  en el fondo del hoyo en donde resembró también unas plantas,  al costado opuesto del mismo parque, antes de regalarme los tres tiestos pequeños o materas.

* La bella dama se me acercó y me dijo, con ese lindo y melodioso timbre de voz sutil e inolvidable:

* " El venerable anciano te manda a decir que pronto sabrás que hacer con ella, te dice que OBSERVES muy bien las enseñanzas de Leonardo de Pisa, que hagas de su sucesión numérica algo que sepas potenciar y calcular en cada oportunidad en la que vea que se puede reproducir o duplicar un beneficio o utilidad que puedas generar y compartir con muchos.

* Que si logras hacer que en ese don del fractal  circule en ti como si fuera tu propia sangre, lograrás entender el significado escondido de lo que el gran mercader Pathros escondía en su famosa marca,  que es la tela con la que se confeccionó la bolsa verde que de manos de el venerable ya recibiste, un cuadrado  con un circulo, conocido por los mejores vendedores del mundo como la marca de Tola”.

Al ver la marca comprendí que tenía mucho que ver con el circulo de los vasitos que tenían mucha relación con los tiestos  que el  hombre en el parque me había dado.

 


               
La bella dama me comentó que de la marca de Tola sabemos muy poco, agregó la hermosa mujer que gracias a un gran escritor que permanecerá por siempre en nuestra mente colectiva.

Continuó diciendo que este importante escritor y distinguido personaje, fundamental en el maravilloso universo del libro en temas de éxito dinámica, además también rescató, resaltó y demostró la labor y el gran trabajo de uno de  los cuatro evangelistas  más importantes de una religión, que inclusive él, Og Mandino,  lo había mencionado en uno de sus libros, donde se encuentra de manera suelta y desapercibida la casi mágica y solemne oración que el respetable Saulo de Tarso, recibió de las manos de un hombre muy sabio, rico y poderoso antes de morir, llamado Hafid, en su libro ''el vendedor más grande del mundo", como si fueran los 10 pergaminos o los 10 secretos para llegar al éxito, pero que para quien supiera entender el contenido del mensaje, al unirlos y seguir sus enseñanzas se convertirían en una oración sagrada y maravillosa que yo debía volver a proponerle y replantearle al mundo en mi nuevo mensaje.
               
También es claro que el gran documento escrito que  Saulo de Tarso  alcanzó a proponer  con más profundidad, en donde unía los 10 pergaminos o secretos, fue mandado a destruir por sus enemigos, pero antes de que lo mataran decapitado en la ciudad de Roma, unos seguidores suyos protegieron el pergamino y lo mantuvieron oculto cual tesoro sagrado, por eso gracias a DIOS esta gran oración en la cual se mezclan los 10 secretos  fue heredada misteriosamente por el venerable anciano,  después de pasar por 25 generaciones y que por  las vueltas de la vida y por el  principio universal  de la causa y el efecto, esa oración  había llegado a las manos de otro gran hombre en la ciudad de Damasco el cual se la entregó al venerable anciano.

Hoy ese importante personaje estaba con ella, quien además era su padre adoptivo, también agregó la bella dama que este justo hombre había viajado desde Damasco después de que una estrella fugaz le avisara que había llegado el momento de re encontrarse con ella y conmigo, pues la luz y la esperanza debían ser testigos presenciales de honor para la entrega de esa secreta oración.

Así me afirmó la bella dama que  fue como el venerable anciano los invitó ese día a ese  parque y fue así como yo  heredaba el primer importante, sagrado y solemne secreto directamente de las manos de aquel respetable hombre; también ella me dijo que de acuerdo a futuras revelaciones e instrucciones en mis sueños, los Angeles  y  Pimby y Estrellita me seguirían revelando muchas cosas para que yo las diera a conocer al mundo entero, pues  los  secretos me serían revelados en mis sueños; en el cumplimiento de esos secretos están las reglas que debemos seguir, para que logremos llegar a ser la especie más poderosa e importante del universo.

No había más que hablar, todo estaba muy claro para mí, pues esos eran los dos nombres de los personajes de mi gran sueño…

Pimpi y Estrellita


               
Recibiendo la significativa bolsa, revisé el documento tan importante que en ella venía, la bella dama me entregó el contenido de la carta que el cacique Seattle le entregó al presidente Pierce de Estados Unidos

 

Carta de Seattle Gran Jefe de los indios Swamish, al Señor Presidente Franklin Pierce

de los Estados Unidos de América en 1.854

* El gran líder  de Washington ha ordenado hacernos saber que nos quiere comprar las tierras. El gran hombre de gobierno, nos ha mandado también palabras de amistad y de buena voluntad.

* Apreciamos mucho esta delicadeza porque conocemos la poca falta que le hace nuestra amistad.

Queremos considerar su ofrecimiento, pues sabemos qué si no lo hiciéramos, pueden venir los hombres de piel blanca a tomarnos las tierras con sus armas de fuego.

 Que el gran caudillo de Washington confíe en la palabra del líder Seattle con la misma certidumbre que espera la vuelta de las estaciones. Mis palabras son inmutables como estrellas.

¿Como podéis comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Se nos hace extraña esta idea.

No son nuestros el frescor del aire ni los reflejos del agua. ¿Cómo podrían ser comprados? Lo decidiremos más adelante.

Tendríais que saber que mi pueblo tiene por sagrado cada rincón de esta tierra. La hoja resplandeciente; la arenosa playa; la niebla dentro del bosque; el claro en la arboleda y el zumbido del insecto son experiencias sagradas y memorias de mi pueblo. La sabia que sube por los árboles lleva recuerdos del hombre de piel roja.

Los muertos del hombre de piel blanca olvidan su tierra cuando empiezan el viaje en medio de las estrellas. Los nuestros nunca se alejan de la tierra, que es la madre.

Somos un pedazo de esta tierra; estamos hechos de una parte de ella.

* La flor perfumada, el ciervo, el caballo, el águila majestuosa: todos son nuestros hermanos.

* Las rocas de las cumbres, el jugo de la hierba fresca, la calor de la piel del potro: todo pertenece a nuestra familia.

Por esto, cuando el gran caudillo de Washington manda a decirnos que nos quiere comprar las tierras es demasiado lo que nos pide.

El gran caudillo quiere darnos un lugar para que vivamos todos juntos. El nos hará de padre y nosotros seremos sus hijos.

* Hemos de meditar su ofrecimiento. No se nos presenta nada fácil ya que las tierras son sagradas.

* El agua de nuestros ríos y pantanos no es sólo agua, sino la sangre de nuestros antepasados.

* Si os vendiésemos las tierras, haría falta que recordaseis que son sagradas y lo tendríais que enseñar a vuestros hijos y que los reflejos misteriosos de las aguas claras de los lagos narran hechos de la vida de mi pueblo. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

Los ríos son hermanos nuestros, porque nos libran de la sed. Los ríos arrastran nuestras canoas y nos dan sus peces. Si os vendiésemos las tierras, tendríais que recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son hermanos nuestros y también vuestros. Tendríais que tratar a los ríos con el corazón.

* Sabemos bien que el hombre de piel blanca no puede entender nuestra manera de ser.

* Tanto le importa un trozo de tierra que otro, porque es como un extraño que llega de noche a arrancar de la tierra todo lo que necesita.

* No ve la tierra como una hermana, sino más bien como una enemiga. Cuando la ha hecho suya, la menosprecia y sigue andando.

* Deja atrás las sepulturas de sus padres y no parece que eso le duela.

* No le duele desposeer la tierra de sus hijos.

* Olvida la tumba de su padre y los derechos de sus hijos.

* Trata a la madre tierra y al hermano cielo como si fueran cosas que se compran y se venden; como si fuesen animales o collares.

* Su hambre insaciable devorará la tierra y detrás suyo dejará tan sólo un desierto.

   

No lo puedo comprender. Nosotros somos de una manera de ser muy diferente.

Vuestras ciudades hacen daño a los ojos del hombre de piel roja.

Tal vez sea porque el hombre de piel roja es salvaje y no puede entender las cosas.

No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades del hombre de piel blanca; ningún lugar donde se pueda escuchar en la primavera el despliegue de las hojas, o movimiento de las alas de un insecto.

Tal vez me lo parece a mí porque soy un salvaje y no comprendo bien las cosas.

El ruido de la ciudad es un insulto para el oído. Y yo me pregunto: ¿qué tipo de vida tiene el hombre cuando no es capaz de escuchar el grito solitario de una garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor del charco? Soy un hombre de piel roja y no puedo entender.

A los indios nos deleita el ligero murmullo del viento fregando la cara del lago y su olor después de la lluvia del mediodía, que trae la fragancia de los abetos.

El hombre de piel roja es conocedor del valor inapreciable del aire ya que todas las cosas respiran su aliento: el animal, el árbol, el hombre. Pero parece que el hombre de piel blanca no sienta el aire que respira.

Como un hombre que hace días que agoniza, no es capaz de sentir la peste.

Si os vendiésemos las tierras, tendríais que dejarlas en paz y que continuasen sagradas para que fuesen un lugar en el que hasta el hombre de piel blanca pudiese saborear el viento endulzado por las flores de la pradera.

Queremos considerar vuestra oferta de comprarnos las tierras. Si decidiéramos aceptarlo tendré que poneros una condición: que el hombre de piel blanca mire a los animales de esta tierra como hermanos. Soy salvaje, pero me parece que tiene que ser así.

He visto búfalos a miles pudriéndose abandonados en las praderas; el hombre de piel blanca les disparaba desde el caballo de fuego sin ni tan sólo pararlo.

Yo soy salvaje y no entiendo porqué el caballo de fuego vale más que el búfalo, ya que nosotros lo matamos sólo a cambio de nuestra propia vida. ¿Qué puede ser del hombre sin animales? Si todos los animales desapareciesen, el hombre tendría que morir con gran soledad de espíritu. Porque todo lo que les pasa a los animales, bien pronto le pasa también al hombre. Todas las cosas están ligadas entre sí.

* Haría falta que enseñaseis a vuestros hijos que el suelo que pisan son las cenizas de los abuelos. Respetarán la tierra si les decís que está llena de vida de los antepasados.

* Hace falta que vuestros hijos lo sepan, igual que los nuestros, que la tierra es la madre de todos nosotros. Que cualquier estrago causado a la tierra lo sufren sus hijos.

* El hombre que escupe la tierra, a sí mismo se está escupiendo.

* De una cosa estamos seguros: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra.

* El hombre no ha tejido la red que es la vida, sólo es un hijo. El sufrimiento de la tierra se convierte a la fuerza en sufrimiento para sus hijos.

*  Estamos seguros de esto. Todas las cosas están ligadas como la sangre de una misma familia.

Hasta el hombre de piel blanca, que tiene amistad con Dios y se pasea y le habla, no puede evitar este destino nuestro común.

Tal vez sea cierto que somos hermanos. Ya lo veremos. Sabemos una cosa que tal vez descubriréis vosotros más adelante: que nuestro Dios es el mismo que el vuestro.

Os pensáis que tal vez tenéis poder por encima de Él y al mismo tiempo lo queréis tener sobre todas las tierras, pero no lo podéis tener.

* El Dios de todos los hombres se compadece igual de los de piel blanca que de los de piel roja. Esta tierra es apreciada por su creador y estropearla sería una grave ofensa.

* Los hombres de piel blanca también sucumbirán y tal vez antes que el resto de tribus.

*  Si ensuciáis vuestra cama, cualquier noche moriréis sofocados por vuestros propios delitos.

* Pero veréis la luz cuando llegue la hora final y comprenderéis que Dios os condujo a estas tierras y os permitió su dominio y la dominación del hombre de piel roja con algún propósito especial.

Este destino es en verdad un misterio, porque no podemos comprender que pasará cuando los búfalos se hayan extinguido; cuando los caballos hayan perdido su libertad; cuando no quede ningún rincón del bosque sin el olor del hombre y cuando por encima de las verdes colinas nuestra mirada encuentre por todas partes las telarañas de hilos de hierro que llevan vuestra voz.

¿Dónde está el bosque espeso? Desapareció. ¿Dónde está el águila? Desapareció.

¡Así se acaba la vida y empezamos a sobrevivir!

"Cuando el último árbol haya sido abatido,

cuando el último río haya sido envenenado,

cuando el último pez haya sido pescado,

sólo entonces nos daremos cuenta de que

no se puede comer el dinero" Jefe Seattle1854

Después de leerla y comprender su gran importancia y su verdadero significado, entendí el por qué esa carta era tan especial, pues aunque me quede corto en  palabras, este puede ser el documento perfecto para ser considerado como un verdadero patrimonio universal; las verdades y la grandeza que aquel jefe indio expresó, son todo un manifiesto de ambientalismo con verdaderos toques de elocuencia, cruda realidad y Amor por un DIOS y por la Madre Naturaleza, este documento debe ser leído y analizado por toda persona  que viva sobre la faz de la tierra, tal y conforme el sabio y venerable anciano de cabellos plateados, me lo había dicho.

* Después de leer este solemne llamado a la cordura, pensé que si algún día por cosas de la vida tuviera que cambiar mi nombre y apellidos, sin dudarlo decidiría dejarme el primer nombre en honor a mi madre quien me lo puso con tanto amor y me cambiaría sin ningún problema  mis dos apellidos, pues nunca he sentido mucho apego por ellos;  llevaría de primero el de Seattle en honor a ese gran hombre y cacique indígena ejemplo para el mundo entero de sabiduría, amor y humildad.

*  

* 

* Siguiendo el sabio consejo o sugerencia del venerable anciano, sin la menor duda reservaré para Fibonacci como mi segundo apellido que quiero llevar, también por las grandes enseñanzas y secretos que el gran Leonardo de Pisa me dejó muy claros en la famosa y mágica sucesión de Fibonacci, la cual el gran hombre logró entender desde muy niño observando cómo la cadena que siguen los números van tejiendo y desarrollando de manera mágica y enigmática un ORDEN que demuestra que el origen de la vida obedece a unas reglas aritméticas exactas y perfectas totalmente para nosotros descocidas, las cuales sin lugar a dudas descomponen al CAOS y lo armonizan de una forma tan maravillosa que solo los buenos y grandes OBSERVADORES logran entender.

 

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